CONCURSO DE IDEAS PARA REMODELACIÓN DE LA PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN Y CALLES ALEDAÑAS DE MANZANARES. ACCÉSIT.

Manzanares es uno de los municipios más importantes de la región de La Mancha porque históricamente se enmarca como enclave perfecto de cruce de comunicaciones norte-sur y este-oeste. Su gran término territorial y extensión pone de manifiesto la importancia de esta localidad en anteriores siglos.

Manzanares se creó hacia la primera mitad del s. XIII y por entonces, era un emplazamiento estratégico que debía defender el empalme de las Cañadas Reales de Cuenca y Soria, las cuales eran las mejores vías de comunicación en su tiempo con el río Azuer.

La villa tomó su nombre del castillo que fue construido para asegurar el dominio de su emplazamiento.

La propuesta pretende generar dinámicas que aprovechen la disposición estratégica del barrio en la ciudad, reciclando sus pavimentos y aprovechando sus flujos, manejándolos adecuadamente.

Las oportunidades del área son: su posición, su consolidación y la continuidad de su espacio público.

Se propone la reordenación del tráfico rodado, manteniendo una circulación perimetral para el acceso del vehículo privado y el transporte público, reservando, en la medida de lo posible, el interior para el tráfico peatonal y de residentes.

La ciudad histórica es un arma cargada de futuro. Las ciudades son el escenario en el que se abordarán los desafíos pendientes para construir una sociedad más justa, solidaria y ecológica.

Las ciudades históricas mostraron su eficiencia en el tiempo para albergar la vida en comunidad. Su permanencia es consecuencia de su capacidad de adaptación al cambio continuo de la vida urbana en un clima y territorio concretos, lo que las acredita como modelos urbanos de éxito.

Esta capacidad de evolución, perfectibilidad y resiliencia, es la que nos permite pensar que las ciudades históricas soportarán como tantas veces lo hicieron en el pasado, los cambios indispensables en los modelos de convivencia y en los modelos energéticos del futuro.

La estabilidad física de un casco histórico tiene más que ver con la habitabilidad, la accesibilidad y el mantenimiento que con la rehabilitación. La habitabilidad requiere energía y por su vinculación directa con el uso, es un concepto dinámico más próximo al ritmo natural de cualquier ciudad viva.

La progresiva normalización de realidad física de las ciudades históricas y la necesidad de administrar con eficacia los recursos destinados a la conservación de los conjuntos históricos debe inducir paulatinamente a la sustitución de la cultura de la rehabilitación por la cultura del mantenimiento.

La aproximación energética a la rehabilitación en la ciudad preindustrial no debe limitarse a la mera sustitución de construcción por la rehabilitación. Debemos gestionar adecuadamente los balances energéticos de fabricación de los materiales y elementos constructivos, de la logística de la construcción y de la gestión de masas y medios auxiliares.

A pesar de la tecnología, no todo vale, y las decisiones de proyecto deben someterse a una lógica superior vinculada con el territorio, con sentido común del lugar y con la austeridad económica resultante de aceptar las leyes naturales y las limitaciones de un emplazamiento determinado.

En el proceso de protección y puesta en valor de una ciudad histórica, la atención y manejo del vacío es quizá, en términos de proyecto urbano, más importante que la restauración y conservación del patrimonio construido. En el vacío están las claves de la implantación de la ciudad en el territorio, del uso y continuidad del espacio público, de su estructura ambiental.

La reforma y mejora de las infraestructuras dependería de un estudio más amplio que diera la oportunidad de pensar la ciudad en clave energética. Una oportunidad para generar recursos y dinámicas muy productivas que no se debería desaprovechar.

El espacio público es el escenario donde la arquitectura materializa el compromiso entre los distintos usos y dinámicas de la ciudad, donde sus tránsitos y pulsaciones deben llegar a acuerdo. Identifica a la ciudad con sus ciudadanos, convirtiéndose en reflejo fiel de su calidad cívica.

El espacio público es continuo: el cielo penetra en la ciudad a través de ella, la arquitectura le marca los recorridos,… comprende todo lo que la vista alcanza, se apropia de las fachadas de los edificios y de las perspectivas que éstos definen y encajan, y también del paisaje.

 

"Siempre que se proyecta el espacio urbano surge la pregunta de cómo se enfrenta el arquitecto al proyecto, cómo asume la responsabilidad de cambiar y crear el espacio de todos.

Pienso que el espacio público, como espacio de todos, no debe tener dueño, es decir, el arquitecto como creador debe renunciar a dejar su presencia en él, de tal modo que ésta anule o pueda anular con su impronta las complejas y variadas vivencias de los ciudadanos. Debe asumir el trabajo con la voluntad de un cierto anonimato. La presencia del diseño, tanto como estilo, como en la resolución del detalle, debe pasar a un segundo plano, ya que se esta proyectando el espacio vacío capaz de acoger las múltiples expresiones de la vida ciudadana, es decir, un contenedor de actividad urbana."

MANUEL GALLEGO JORRETO

 

Conexión y conjunción: el suelo

Los edificios, ricos en textura y color, se levantan sobre el suelo. Si el pavimento de las calles está constituido por una superficie llana y lisa de gris asfalto, los edificios seguirán estando separados, porque el pavimento no consigue intrigar la mirada del mismo modo que lo hacen los edificios.

Uno de los más poderosos y eficaces agentes con que se cuenta para lograr unificar y conjugar los elementos que componen una ciudad es el pavimento de sus calles.

Piernas y ruedas

La escena callejera tiene como límites el cielo, los muros de las casas y el pavimento…

Capitaneados por los coches de bomberos y las ambulancias, los vehículos han ido penetrando e invadiendo todos los resquicios de nuestras ciudades, paseos, avenidas, callejones, plazas y patios.

Toda la posible riqueza y variedad del pavimento ha quedado sumergida bajo la marea del tráfico rodado, y los moradores de las casas, conscientes del peligro que para ellos representa, se ven obligados a tener que deambular por las calles aprovechando islotes, refugios, zonas de seguridad y semáforos.

Si nos detenemos a considerar que el conjunto vial de una ciudad ocupa, aproximadamente, una tercera parte de la superficie de la misma, podremos tener una idea de la pérdida de espacio producida por la mecanización que, en nuestra época, nos agobia. En vez de estar pavimento y fachadas en perfecta armonía, uniendo o separando el primero de los elementos arquitectónicos y constituyendo la expresión de la clase de espacio existente entre los edificios, parece como si éstos estuvieran emplastados contra un tablero, o como si fueran modelos planos representados sobre una pizarra. (…)

Prioridad para peatones

Nadie puede ignorar la existencia, en una ciudad, de una cada día más rápida circulación rodada. Lo que levanta oleadas de protestas no es su existencia, sino su constante aumento, su arrogante dominio sobre todas las calles de la ciudad. Es muy humano el desear dejar el coche delante mismo de la propia casa; pero, de admitir tal actitud, deberíamos admitir la posibilidad de cualquier tipo de circulación…

…Hay dos puntos que debemos hacer observar: a) La carencia de circulación rodada produce el efecto de realzar el carácter (…) b) Los conductores que entran (…), al sentirse como en su propia casa, se mostrarán atentos y educados con los demás, cosa bastante difícil de lograr cuando se sienten en "territorio extranjero", como, por ejemplo, cuando no se tiene el temor de ser reconocido y se hace lo que viene en gana. (…) Convención: la zona deberá ser pavimentada con (…) significado (…) Prioridad para peatones. (…)

El pavimento

(…)El poderse reunir, el poderse detener y charlar un rato con un amigo, el tener la sensación de ser libre fuera de casa, parece haber perdido importancia comparado con las ansias de velocidad en los transportes.(…)

(…)Desde el punto de vista de lo visual, la más importante pérdida sufrida es la neutralización del suelo, del pavimento urbano, del espacio entre construcciones, que de una superficie de contacto ha pasado a ser una superficie divisoria.(…)

1) Contrariamente a lo que sucede con las edificaciones, cuyos volúmenes y diseños son, esencialmente, de tipo geométrico, el diseño y modelación de las superficies del suelo son algo primitivo y, posiblemente, mucho más sutil. Consisten en una capa más o menos delgada de material duradero que cubre el elemento más poderoso y natural de toda la escena urbana: la ondulación de la tierra. Ello confiere al pavimento un evidente carácter de austeridad y, también, de voluntariedad.

2) Debido al hecho de que el suelo existe únicamente en cuanto superficie, todo lo que se haga en él deberá ser hecho en dos dimensiones. Convence, segrega, subraya, matiza, une y divide, merced al aspecto superficial. ¿Puede imaginarse un adorno más perfecto para el rígido cubismo de los edificios, que el de los trabajados y pintados "dibujos movimentados" sobre la deprimente plenitud del pavimento?

3) Más que ningún otro elemento del paisaje urbano, el pavimento posee la cualidad de producir la sensación de expansión y extensión. Esta cualidad puede encontrarse no sólo en una calle o plaza debidamente pavimentada, sino también en una estrecha acera que desaparece de nuestra vista al dar la vuelta a una esquina. En el primer caso se trata de una afirmación, en el segundo, de una sugerencia.

4) Por último, debemos hacer mención de los materiales y del lugar en que deben ser empleados. Lo importante, en todo caso, es que sean duraderos y consistentes. Ello impone una cierta disciplina en la labor de realzar el valor del suelo, y esta cualidad es la que, en definitiva, confiere al pavimento su característica final.

El paisaje urbano.

Tratado de estética urbana.

GORDON CULLEN