PABELLÓN GALLEGO DE ARTE CONTEMPORÁNEO EN EL PARQUE DE SAN DOMINGOS DE BONAVAL. SANTIAGO DE COMPOSTELA.

CONCURSO DE ARQUITECTURA EN TERMOARCILLA ORGANIZADO POR EL GRUPO CAMPO. 2004. PRIMER PREMIO.

En colaboración con Félix Iribarne Blanco.

El punto de partida es el respeto por el lugar.

La recuperación de las antiguas huertas del convento de Santo Domingo para su incorporación como espacio libre complementario al del casco histórico ha generado en la ciudad de Santiago un espacio verde en el que destaca la riqueza de su conjunto y los matices de cada uno de sus espacios.

La preocupación por la integración de todos estos elementos ha sido el planteamiento del proyecto.

El parque de Santo Domingo de Bonaval no precisa de más referentes, así que la discreción será la estrategia a emplear, el edificio no pretende ser protagonista. En lo alto, desde donde se domina el conjunto y la silueta de la ciudad, se practica una depresión en el terreno sobre la que se colocarán las pequeñas construcciones de bloque Termoarcilla que darán cabida a los distintos espacios de exhibición. El pabellón no entra en competencia con el espacio de bosque, crea su propio espacio a una cota diferente, mostrándose de una forma clara y moderada.

El pabellón de arte gallego contemporáneo es un espacio abierto, un hall de acceso (donde se sitúa el punto de información y los aseos) y dos patios serán los elementos que marquen su recorrido. Los espacios cerrados son las cuatro salas de exposición (pintura, escultura, fotografía y vídeo) que funcionan de manera autónoma de forma que si permanecen cerradas, el conjunto no se convierta en algo inútil, el edificio pretende funcionar como equipamiento, como un lugar más en el parque.

Los espacios de exhibición no poseen ninguna jerarquía, se pretende que se utilicen de forma independiente y que se relacionen con los espacios exteriores del conjunto, ya sea mediante recorridos o visualmente. Desde el hall de acceso el visitante tiene la percepción de todos los espacios y escoge el recorrido a realizar, ningún espacio prevalece sobre otro.

Las salas de pintura y fotografía tienen una composición lineal en su recorrido que se complementa con sendos espacios abiertos de relación y una ventana corrida que continúa la relación con el exterior. La sala para videoproyecciones se entiende como una caja negra en el recorrido y sin embargo se plantea la posibilidad de poder proyectar también sobre uno de sus muros y utilizar de manera distinta ese espacio de acogida exterior. En contraposición, la sala de escultura se muestra totalmente abierta, unos muros de vidrio permiten tener una visión desde el exterior de la sala, anticipada por las dos obras de exteriores que se sitúan en uno de los patios y en un lugar cercano al edificio.

El programa se completa en planta alta con un almacén-expositor donde se pueda dar información de las actividades del pabellón y guardar algún tipo de mobiliario para la utilización de la cubierta del edificio como un espacio más.